Foto: nathanhobby.files.wordpress.com.

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Mark Sandman murió una cálida noche de julio en Palestrina, Italia. Se desplomó en pleno escenario al terminar la segunda canción con que Morphine iniciaba su presentación en el festival Nel Nome del Rock.

Mark Sandman y Morphine

Hablar sobre su carrera es sumergirse dentro de la particularidad y del tópico, tanto por el afán de la prensa especializada por considerarlo un talento tardío de la música , como por la visión heroica de su muerte. Pero por sobre toda esa nimiedad, por suerte, queda la obra de un cerebro irrepetible.

Mark Sandman fue el arquetipo del genio creativo sobre el cual los autonombrados “críticos” no repararon hasta que fue inevitable. Nada sorprendente, considerando la tendencia de estos especímenes a vender sus opiniones a cambio de los favores de las discográficas.

Tras años de proyectos musicales fallidos en lo comercial pero indiscutiblemente buenos, el reconocimiento le llegó con  Morphine. Pasaron tres discos editados por sellos menores hasta que en 1996 firmaron con Dreamworks, y lo que pasó fue el disco Like Swimming y el beneplácito del “stablishment”.

Pero tal como dijo Bukowsky, “los periodistas y las jovencitas cachondas llegaron muy tarde”. Con las maquetas del CD sucesor de Like Swimming (The Night) grabadas, Morphine partió a Italia y ya se sabe lo que ocurrió.

Ahora, al cumplirse 10 años desde su partida, Dana Colley y Jerome Deupree, los otros dos integrantes de la banda, junto con otros músicos de la escena de Boston, rendirán tributo a la memoria de uno de las bajistas y compositores más dotados que ha existido en la historia de la música.

El 27 de septiembre en el Pacific Park de Cambridge, a las 13 hrs.

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