Kind of blue es uno de esos discos de jazz que fascinan a los eruditos. Hablar de él les permite utilizar palabras que guardan sólo para cuando desean dejar en claro que saben. Y se esfuerzan en eso.

Una y otra vez hacen referencia (como si no se hubiese hecho antes) al estilo modal que Miles Davis aplicó a los bosquejos de canciones que posteriormente se desarrollaron en sólo 10 horas de trabajo en estudio.

Kind Of blue

Y no se equivocan. Tampoco lo hacen al destacar a la banda de genios que acompañó a Davis (Wynton Kelly, Bill Evans, Paul Chambers, Jimmy Cobb, Julian Adderley y John Coltrane), ni al enfatizar en que se trata de cinco canciones grabadas cada una en tomas únicas.

Pero siendo todo verdad, lo claro es que se trata sólo tópicos; análisis que en su tiempo tuvieron un valor indiscutible, en especial cuando se tuvo una perspectiva histórico-musical sobre el disco y lo que significó para la evolución del jazz, pero que tras décadas de uso se han transformado en la muletilla fácil de los críticos.

Ahora, cuando Kind of blue cumple 50 años y se prepara su relanzamiento en ediciones de lujo y cajas de CD, DVD y cuanto formato digital exista, pocos hacen referencia a que, antes que cualquier cosa, estamos frente a un disco redondo.

Se trata de cinco melodías que poseen una belleza indiscutible; son cinco canciones que marcaron un antes y un después en el jazz, que sacaron lo mejor de un puñado de músicos extraordinarios y que constituyó la despedida del Miles Davis más o menos clásico.

Con esos elementos, lo único que resta por hacer es sentarse y escuchar. Es la única manera de conocer Kind of blue y, por supuesto, a Miles Davis. La perorata que quede para los vanidosos.

2 Comments

  1. Eduardo Núñez

    Me pasó cuando escuche King of Blue, algo que no sentía hace mucho. Yo solía escuchar Jazz y, la verdad sea dicha, Miles no estaba entre mis preferidos. Pero en una disqueria un tipo me lo recomendó mucho, hizo la introducción respectiva, “joya del jazz”, “las variaciones modales”, etc., etc., que no pesqué mucho, pero que si me llevaron a comparar el disco (que costaba la irrisoria cantidad de 5 euros). La música me gusta en general, pero no soy un estudioso de ella, solo dejo que me impresione y desde mi impresion estética, me formo una opinión, que luego comparo con la de los entendidos, buscando llegar a un juicio personal. Luego de escuchar Kind of Blue, quedé, simplemente mudo. Sin ser un erudito, me ocurrió el sentir que estaba ante una obra perfecta, dentro de lo que un ser humano puede lograr de perfección. Sentí algo parecido a cuando leí “100 años de Soledad” de G. García Marquez.
    Te arroba una sensación de iluminación, es como si Miles, hubiese sido capaz de robarle un poco de divinidad al cielo para poderla compartir contigo a través de su música. Por lo mismo, no hay palabras que puedan describir lo que ocurre, pero todos los que han escuchado el disco (y digo de todos los que yo sé), quedan atónitos con él.
    En ello, también puede ocurrir que comparas todas las demás composición con “Kind of Blue” y no se puede, es única. Es de esos momenetos definitivos en que un representante de nuestra especie, nos saca de la animalidad para ungirnos con el fuego de la humanidad. Eduardo Núñez, Concepción, Chile

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