Gerard Damiano y Garganta Profunda: las leyendas
Gerard Damiano ha muerto y al hacerlo ha pasado a engrosar el libro de leyendas del cine. SÃ, todos lo sabemos, Garganta profunda (Deep throat) la obra por la que se ha ganado ese puesto es un clásico del porno. Pero, qué más da.
Independiente del hecho de filmar sexo explÃcito sostenido, en el caso del mencionado hito del triple x, sobre la extrañÃsima idea de una mujer incapaz de llegar al orgasmo por una vÃa que no fuese la oral (su clÃtoris estaba en su garganta), su aporte corre al menos bajo dos parámetros.
Damiano, el director
El primero, y por cierto, el más obvio, es el que nos habla del terremoto sociológico que motivó su estreno en los Estados Unidos, un festÃn del cual los medios sacaron una suculenta tajada.
Cuando las salas de cine se abarrotaron, fue innegable que la sociedad estadounidense de la época necesitaba otras cosas aparte de Love Story o The Carpenters. Gente como Jackie Onassis pagaron su entrada sin esconderse, todo bajo la ira de la extrema derecha religiosa que, como siempre, auguraba la hecatombe valórica del paÃs.
Por otro lado se encuentra el aspecto que más entusiasmó a Gerard Damiano: crear un género que mezclara el cine porno y el convencional, evitar que todo se tratase de una sucesión de coitos sin más justificación que la eyaculación en pantalla, dar con guiones que tuviesen la suficiente fuerza como para entusiasmar a los grandes estudios.
Pero esto no ocurrió. A la persecución del FBI y sus problemas con los que pusieron la pasta para Garganta profunda (la mafia, nada menos), se unió la posterior llegada del vÃdeo y otras cosas más. El peso de los hechos lo hizo ver que la realidad se dirigÃa a un sitio distinto al que deseaba y esto lo frustró.
Damiano se consideró a si mismo un director de cine como cualquier otro, por encima de las calificaciones de las que no pudo escapar. Sólo él supo hasta qué medida se sintió satisfecho.



















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