El Festival de Cannes ha finalizado con La Palma de Oro, el premio principal del certamen, en manos del director austriaco, Michael Haneke. Su película Das weisse band (La cinta blanca), logró colocarse sin grandes problemas a la cabeza de las preferencias del jurado.

Esta película se sitúa en la Alemania anterior a la Primera Guerra Mundial con la intención de sumergirse en los orígenes del nazismo, una ardua labor que deja al descubierto la simpleza de una sociedad inconsciente de lo que se incubaba en ella misma.

Michael Haneke, de 67 años, ya era conocido por Funny Games y La pianista, uno de los filmes más inquietantes de las últimas décadas. Antes ya había sido reconocido en Cannes con el gran premio del jurado y con el de mejor director.

Este premio a la mejor película, el primero de este tipo que recibe en Cannes, es el reconocimiento al trabajo de uno de los directores más asertivos y duros que existen.

Pero Michael Haneke no ha sido el único galardonado. El premio especial del jurado fue para Alain Resnais y su película Les herbes folles. Charlotte Gainsbourg fue reconocida como mejor actriz por Anticristo, el vapuleado trabajo de Lars Von Trier.

Finalmente, el austriaco Christoph Waltz recibió el premio al mejor actor por su papel en Inglorious Basterds, de Quentin Tarantino.

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