Al principio de ser diagnosticado como intolerante a la lactosa muchas personas se preguntan cómo van a tomar su café con leche de las mañanas, ese sin el que no pueden pasar y que es la única leche que toman en todo el día. Al final, encuentran una bebida vegetal que les gusta o una leche sin lactosa que no les hace daño y no parece tan grave la cosa.

El problema viene cuando se dan cuenta de que la mayoría de sus postres favoritos tienen leche o derivados, las galletas más deliciosas llevan mantequilla y que, además, los helados cremosos y deliciosos que se toman en verano tienen nata.

Más tarde comprueban que incluso alimentos que les parecían seguros tienen lactosa: las patatas fritas de paquete la usan como conservante en algunos casos y hay personas que incluso añaden leche a la tortilla porque les gusta el toque que da.

¿Se acabó comer fuera de casa?

Con todo eso es lógico que surja la pregunta de si ya no van a poder comer fuera de casa, sea en restaurantes sea un delicioso helado en un puesto artesanal. Pero, por suerte, hay un aliado que puede ayudarles, las pastillas contra la intolerancia a la lactosa.

Aunque se las llama así con frecuencia, realmente no curan la intolerancia a la lactosa pero sí que la neutralizan al menos para una comida. Son pastillas que contienen lactasa, que es una enzima que se encarga de digerir este azúcar de la leche que tantos problemas da.

Los intolerantes a la lactosa no producen lactasa y por eso no pueden digerir leche o derivados pero si toman esta enzima vía oral, no tendrán problemas para poder comer cualquier plato sin preguntar qué es lo que lleva o disfrutar de un buen postre.

¿Tienen efectos secundarios?

Las pastillas de lactasa no tienen efectos secundarios y son muy seguras. No son un medicamento, son un complemento alimenticio y no necesitan de receta. Se compran en cualquier farmacia, incluso en parafarmacias online y no son caras.

La precaución que hay que tener es que hay que saber manejar bien la dosis que se toma ya que si se toma menos de la debida la lactosa afectará al intestino. Tampoco se debe de superar la dosis máxima porque, como en todo, abusar no es bueno y puede hacer que el intestino se resienta. El fabricante siempre indica la cantidad de lactosa de sus pastillas en el envase.

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